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HOMBRES MARCADOS
Estamos, probablemente, ante la mejor película en la
ya larga y fructífera carrera del director estadounidense,
la que, a mi parecer, mejor conjuga las virtudes de su cine: clasicismo
entendido como respeto escrupuloso a las normas del encuadre y edición,
dimensión moral de los personajes, economía en la
puesta en escena, síntesis narrativa en el guión.
La forma en que Eastwood interactúa todos estos elementos,
deja impronta de su fuerte personalidad como cineasta, uno de los
pocos que resulta reconocible a través de su obra, siempre
coherente, con sus más y sus menos, pese a sus frecuentes
cambios de registro.
Mystic River traza el itinerario vital de tres individuos a partir
de un acontecimiento dramático que marcará su existencia:
el secuestro de uno de ellos por parte de dos pederastas que abusan
despiadadamente de él. Algunas décadas más
tarde, un terrible asesinato resucitará viejos fantasmas,
haciendo renacer dudas y resentimientos entre los protagonistas,
separados por la distancia que genera el paso del tiempo, pero cuyos
destinos confluirán irremediablemente en forma de tragedia,
afectando, de paso, a todos cuantos les rodean afectivamente: esposas,
hijos, compañeros y amigos.
De
entre todos los personajes, Eastwood fija especial atención
en el ex-convicto interpretado de manera magistral por Sean Penn,
cuyo afán de venganza tras el asesinato de su amada hija,
tabla de salvación tras la que se oculta un pasado delictivo
que ahora emergerá con toda su crudeza, conforma el eje central
de la trama, aunque no el único componente de la misma, pues
esta se ramifica en varias direcciones, esencialmente, en las dos
que afectan a sus dos antiguos compañeros de correrías:
el frustrado jugador de béisbol traumatizado por los abusos
a los que fue sometido (y de quien su misma esposa sospecha como
asesino de la joven) y el policía con problemas conyugales
que, habiendo dejado atrás su pasado en la humilde barriada
de Boston (actualmente, objetivo de especuladores inmobiliarios),
no va a tener más remedio que enfrentarse con sus fantasmas.
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No voy a desvelar el sorprendente (por poco convencional) desenlace
de la historia, en el que el discurso sobre la asunción y
racionalización de la culpa alcanza su máxima plenitud.
Tan sólo, destacar la cada vez mayor ruptura de directores
como Robert Altman o el propio Eastwood con los parámetros
marcados desde la industria de Hollywood. El
final de Mystic River no es, en absoluto, lo cómodo que cabría
esperar en una producción de grandes estudios. Merito del
director, que ha sido capaz de imponer su visión personal,
frente a la calculada maquinaria comercial. Algo que muy pocos cineastas
pueden conseguir, sólo los grandes.
EN RESUMEN
Una de las mejores reflexiones sobre el sentido ético
del deber de los últimos años.
Lo mejor: El duelo interpretativo entre Sean Penn y Tim
Robbins.
Lo peor: Algún que otro exceso de retórica
visual.
ARGUMENTO
Cuando Jimmy Markum, Dave Boyle y Sean Devine eran niños
que crecían juntos en un peligroso distrito de Boston, pasaban
los días jugando al beisbol en la calle donde vivían.
No sucedía nada importante en su barrio. Hasta que a Dave
le ocurrió algo que cambiaría su vida y la de todos
ellos para siempre. 25 años mas tarde, los tres se vuelven
a encontrar por otro acontecimiento de gran trascendencia - el asesinato
de la hija de Jimmy.
FICHA ARTÍSTICA y TÉCNICA:
SEAN PENN, TIM ROBBINS, KEVIN BACON, LAURENCE FISHBURNE, MARCIA
GAY HARDEN, LAURA LINNEY
GÉNERO: Thriller
PRODUCCIÓN: ROBERT LOPEZ, JUDIE G. HOYT, CLINT EASTWOOD
DIRECCIÓN: CLINT EASTWOOD
GUIÓN: BRIAN HELGELAND
NACIONALIDAD: USA
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