INICIO  

 
COMUNIDAD
Noticias
Opinión
Cartas al Director
Agenda
Reportajes
El Tiempo
Info. Turística
Info. Útil
Radio y TV
Asociaciones
EMPRESAS Y SERVICIOS
Guía de Empresas
Anúnciese
GUIA DE OCIO
Donde Comer
Donde Dormir
Cartelera de Cine
Contactos

CANALES
Inmo Ocasión
Auto Ocasión
Clasificados
Cine
Literatura
Música
Teatro
Horóscopo
Gastronomía




Canales >> Cine >> Crónicas publicadas


Crónicas publicadas por Hugo Flores

[ CineSafor [ Cartelera | Crónicas publicadas | Reportajes | Premios Hugo | Lista de Correo | Buzón ]

Calificación: Mala * Regular * * Buena * * * Muy buena * * * * Excelente * * * * *

LOST IN TRANSLATION* * * * *


INSOMNIO
 
TROYAPlena de miradas y silencios, sentimientos a flor de piel, que no se expresan con palabras, sino que se palpan a través de la pantalla, desde la que se nos rodea con la imagen perturbadora, contradictoria, ecléctica del Japón del nuevo milenio, visto desde la perspectiva de dos náufragos confundidos, solitarios, insomnes, perdidos en la vorágine de la inmensa metrópoli, condenados a compartir entre ellos, dos extraños, lo que nunca serían capaces de confiar a un conocido, a un amigo íntimo, un familiar e incluso un cónyuge, esa extraña conexión con la gente con la que un día coincidimos y a la que es probable que nunca vayamos a ver después, pero que cambia nuestra vida o, al menos la percepción que tenemos de ella.
 
Sofía Coppola, hija del inmenso (en todos los sentidos) director de la saga de El Padrino, y a quien ya conocíamos, no sólo por su desastrosa actuación en la tercera entrega de la trilogía de su papá, sino, afortunadamente, por su primera película, una pequeña joya repleta de tiempos muertos titulada Las Vírgenes Suicidas, muestra en este, su segundo largometraje, una fulgurante progresión que, si el destino o Hollywood no lo remedia, parece encaminarla hacia ese selecto club sólo reservado a los grandes directores, aquellos que a su innegable talento, unen una innata capacidad para hacerse reconocibles y perdurables a través de su obra.
 
Es Lost In Translation una película extraña, intimista, muy visual, muy sensitiva, en la que los ojos juega un papel crucial en detrimento de la palabra, del diálogo puro y duro, como si lo que los protagonistas comentan o hablaran no fuera sino la punta del iceberg de sus verdaderos sentimientos, sintiéndonos, como espectadores, obligados a descifrarlos a través de sus gestos y sus miradas. De ahí que la química entre los personajes resulte crucial, y la química existe. Hacía siglos que no veía en el cine una pareja protagonista más compenetrada, más entregada al trabajo mutuo y menos a la necesidad egoísta de eclipsar al compañero como la que forman el casi siempre minusvalorado Bill Murray y la exquisita e hiper-expresiva Scarlett Johansson. Puede que fuera del rodaje se tiraran los trastos a la cabeza, como cuentan que pasaba con Jodie Foster y Anthony Hopkins en El Silencio De Los Corderos (hasta ahora, la última gran tandem de la historia del cine), pero, si así ha sido, a fe mía que no se nota en absoluto; es más, parece que, pese a la abismal diferencia de edad, hubiesen actuado juntos toda la vida.
 

En un segundo plano, bastante más desdibujados, todo hay que decirlo, desfilan una serie de personajes secundarios (casi nunca este calificativo resulta tan apropiado como ahora), incluyendo uno al que ni siquiera vemos en pantalla (la esposa del veterano actor venido a menos), cuya presencia parece obedecer, según se rumorea, a un pequeño ajuste de cuenta de la directora, recientemente divorciada de un conocido director de cine, que guarda muchas similitudes con el fotógrafo adicto al trabajo interpretado por Giovanni Ribisi (por no hablar del trasunto de Cameron Diaz, encarnado de forma mimética por la guapa Anna Faris), pero que evidentemente resultan imprescindibles, aunque sólo sea para acentuar el grado de soledad y confusión de los dos verdaderos protagonistas: el adulto, la jovencita (casi un cría) y la ciudad, omnipresente y llena de contrastes, retratada con mágica luz y asombrosos encuadres por la inquieta cámara de Sofía.

No voy a desvelar el final de la historia, tan extraño y sugerente como el resto de la película. Tan sólo diré que nunca algo tan sutil como un susurro podía generar tantas y tan variadas interpretaciones, hasta tal punto que cada espectador puede escoger la que más le plazca. Todo un acierto, sin duda.
 
EN RESUMEN
 
Como degustar aire de mandarina mientras se escucha a Portishead.
 
Lo mejor: que lo sugerido es aún más hermoso que lo que se nos muestra, y lo que se nos muestra es formidable.
 
Lo peor: el incomprensible olvido de la Academia de Hollywood respecto a Scarlett Johansson.   

FICHA ARTISTICA

Dirección y guión: Sofia Coppola.
Países: USA y Japón.
Año: 2003.
Duración: 105 min.
Interpretación: Bill Murray (Bob Harris), Scarlett Johansson (Charlotte), Anna Faris (Kelly), Giovanni Ribisi (John), Akiko Takeshita (Srta. Kawasaki), Catherine Lambert (Cantante de jazz), Fumihiro Hayashi (Charlie), Akiko Monou (P Chan), Kazuyoshi Minamimagoe (Agente de prensa), Kazuko Shibata (Agente de prensa).
Producción: Sofia Coppola y Ross Katz.
Producción ejecutiva: Francis Ford Coppola y Fred Ross.
Música: Brian Reitzell y Kevin Shields.
Fotografía: Lance Acord.
Montaje: Sarah Flack.
Diseño de producción: Anne Ross y K.K. Barrett.
Dirección artística: Mayumi Tomita.
Vestuario: Nancy Steiner.




 

GuíaACTIV Copyright ©1996-2003 Iniciativas ACTIV, S.L. Avisos Legales - Información de Contacto
Paseo Germanías 43, Esc. 4, 4, 15 • 46702 GANDIA Tel. 962 960 727 • Fax 962 960 727
Atención Comercial ó 962 960 727