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Comunidad >> Información turística >> La Ciudad de Gandia >> Paisaje, Flora y Fauna de Gandia >> Ruta 2


Paisaje, Flora y Fauna de Gandia [ Índice de la Información Completa de Gandia ]

Ruta 1. Entre Senill i Borro Fotografías: Zubillaga, M. Sánchez, X. Ferri, E. Carrazoni y J. Marina



>> RUTA 2: El Racó del Duc

El Racó del Duc, también denominado Barranc de l'Infern, es el tramo del río Serpis que discurre entre los términos municipales de Vilallonga (València) i l'Orxa (Alacant).

El río atraviesa un desfiladero limitado por las sierras de la Safor (1.013 m s.n.m.) y la Cuta (680 m s.n.m.), en donde los acusados desniveles ofrecen un paisaje único en estas comarcas, junto a una vegetación y fauna muy interesantes.

Plano de la Ruta

1. CARACTERISTICAS DE LA RUTA

La ruta que proponemos tiene una longitud de 2 km y discurre la mayor parte por una antigua plataforma que utilizaba el ferrocarril de Alcoi al Grau de Gandia. Excepto un pequeño repecho en su inicio, el resto del itinerario es casi llano y circula paralelo al río Serpis o de Alcoi. Estas características lo hacen idóneo para ser visitado por personas de cualquier edad utilizando como vehículo una bicicleta de montaña, aunque con un poco más de tiempo, podremos gozar mejor de la belleza de su paisaje recorriendo el itinerario a pie.

Debido a que la plataforma del ferrocarril atraviesa cinco túneles sin iluminación, uno de ellos de 250 m de longitud, se recomienda llevar una linterna. Podréis coger agua al inicio de ruta, en la fuente de La Reprimala o bien en otras dos que encontraremos a lo largo del recorrido (Fuente de la Mata y Fuente de Botero).


2. EL FERROCARRIL ALCOI-GRAU DE GANDIA

A finales del siglo XIX, a consecuencia del desarrollo industrial de las comarcas de l'Alcoià y el Comtat, se planteó la necesidad de abastecer de materias primas y dar salida a los productos industriales mediante un ferrocarril que uniera Alcoi con el Puerto de Gandia. Este proyecto fue una realidad el año 1893, después de asociarse con compañías inglesas y crear la "Alcoy & Gandia Railway and Harbour Company Limited", razón por la cual se llamaba a éste el tren de los ingleses. Este ferrocarril funcionó durante 76 años hasta que el 30 de abril de 1969 hizo el último viaje como consecuencia de su baja rentabilidad.

Las obras del ferrocarril obligaron a realizar importantes transformaciones en el Racó del Duc, como los puentes o los túneles que, en número de cinco, encontraremos a lo largo del recorrido propuesto, aunque el número total hasta Alcoi es de ocho. La numeración de los túneles empieza por Alcoi, razón por la cual el primero que encontraremos lleva marcado el núm. 8 en la piedra superior del arco de entrada. También encontraremos al lado de la plataforma las casitas o "casilles" que utilizaban los vigilantes del ferrocarril, actualmente casi todas en ruinas.

3. LAS FABRICAS DE LUZ

Con el nombre de fábricas de luz se conocen las cinco pequeñas centrales hidroeléctricas que se sitúan al lado del río aprovechando el desvío artificial de parte del caudal de agua y el salto posterior. Sus nombres, según el orden de situación desde el inicio del itinerario son: Fábrica de La Reprimala, del Céntim, de la Mare de Déu, del Racó del Duc y del Infern.

 

Para conseguir el desvío de agua se construyeron una serie de azudes, río arriba de la respectiva central, que la conducen hacia unos canales hasta llevarla a unos puntos situados en la parte alta de las centrales, desde donde se proyecta y mueve la turbina. Actualmente sólo funcionan la de la Reprimala, la del Racó del Duc y la del Infern, mientras que las otras dos se encuentran en ruinas.

4. EL MONUMENTO DE LA VIRGEN DE LA FUENTE

Se encuentra situado junto al río, enfrente mismo de la fábrica de la Mare de Déu, a unos cien metros del cruce del camino que baja de la cantera del Circo de la Safor y la plataforma del ferrocarril, justo antes de entrar en el primer túnel.

Este pequeño monumento fue erigido en memoria del hallazgo de una imagen de una Virgen por un leñador, Senén Pla, que la encontró en el interior de una caja subiendo, según dice la tradición, en dirección contraria a la corriente del río. Esta imagen todavía se conserva y es la patrona de Vilallonga. Todos los años, el tercer domingo de octubre se lleva a cabo una romería desde el pueblo de Vilallonga hasta este punto para conmemorar el hallazgo. Una lápida en el monumento nos recuerda el hecho con la siguiente inscripción: ANNO MDCCVIII - HIC INVENTA FUIT - IMAGO BMV A FONTE - A SENEN PLA (Año 1708, Aquí fue encontrada la imagen de la Virgen de la Fuente por Senén Pla).

5. EL CASTILLO DE PERPUTXENT

Se encuentra situado a 1,3 km al noroeste de l'Orxa, sobre un cerro que domina el valle del río de Alcoi, a la derecha del itinerario propuesto. En su origen debía ser una fortificación musulmana que posteriormente fue convertida en residencia cristiana. La obra musulmana podría datar del siglo X o XI y la cristiana del siglo XIII, cuando se produce la repoblación cristiana de este valle denominado de Perputxent. El castillo tuvo diversos propietarios señoriales hasta pasar a poder de la Orden del Hospital el año 1316 y después a la Orden de Montesa.

6. SINGULARIDADES GEOLOGICAS EN EL CIRCO DE LA SAFOR Y RACO DEL DUC

El Circo de la Safor y el Racó del Duc pertenecen, tanto por el tipo y edades de las rocas, por sus estructuras y por las edades de los principales acontecimientos geológicos, a las Cordilleras Béticas y dentro de ellas al llamado Prebético Nororiental o Externo, que se extiende desde nuestra costa meridional de la Safor hasta las proximidades de Villena, pasando por el Benicadell, Sierra de Agullent, etc.

¿Como se formó el Racó del Duc?

La mayoría de las rocas que forman las dos alineaciones de montañas entre las que se formó el Racó del Duc (Sierra de la Cuta al Norte y Sierra de la Safor al Sur) se originaron dentro del mar, a poca profundidad. Las más antiguas, que están en la base de la ladera Sur de la Cuta se formaron en el Jurásico Superior (hace unos 145-150 millones de años) y las más modernas se formaron en el Cretácico Superior (hace unos 65-75 millones de años) y se pueden encontrar en la parte alta de la Sierra de la Safor. Después de esta etapa marina, a principios del Terciario (hace unos 65 millones de años), el mar probablemente se retiró y permaneció en ambiente continental hasta el Mioceno (hace unos 16 millones de años) durante el cual el mar volvió a invadir la zona.

Más tarde tuvo lugar una fase del plegamiento de todas las rocas en el Mioceno Superior como en casi toda la Prebética (hace unos 6,5-10 millones de años) y se formaría el anticlinal de la Cuta, el de la Sierra de la Safor y la falla inversa que los separa. Como consecuencia se levantó toda la zona, ya plegada, que empezaría, probablemente desde finales del Terciario, a ser atacada por los agentes continentales (meteorización, aguas salvajes, barrancos y un Serpis ancestral) que irían disgregando, erosionando y rebajando el relieve, de forma más o menos rápida según los cambios de clima que se dieron durante el Cuaternario antiguo o Pleistoceno. Esta fase de levantamiento coincidiría con una descompresión que originaría fallas normales de dirección preferente N-S.

En un principio, es muy probable que el río Serpis se instalara sobre la roca más fácil de erosionar, es decir mordería sobre la gran falla que se encontraba y se encuentra entre las dos sierras (y también a veces siguiendo la dirección preferente de los estratos que aproximadamente coincide con la que va de l'Orxa a Vilallonga: N 60-70º E) y que separaba la Sierra de la Safor de la Sierra de la Cuta. Lógicamente, el río circularía mucho más alto que ahora probablemente por encima del nivel actual del pico de la Cuta, a 680 m s.n.m., y, al menos en algunas etapas de su evolución, transportaría más caudal de agua que ahora, como nos lo demuestran algunos sedimentos antiguos y el mismo perfil transversal del río.

Las fuertes pendientes, responsables de la elevada velocidad de las aguas del río, junto con los grandes caudales, condicionarían un Serpis con una gran potencia de erosión vertical. Esto nos podría explicar que durante el Cuaternario y hasta hoy erosionara más de 500 m de espesor de rocas calizas bastante resistentes, y fuera excavando un espectacular y cerrado valle en forma de V tal y como hoy observamos que es el Racó del Duc.

Algunos cambios de dirección del río se deben a la existencia de fallas que facilitarían la erosión, como los tramos entre la Garrofera y la Fábrica del Infern y entre el antiguo depósito de agua y el Azud del Forn.

Las irregularidades de las dos laderas vienen condicionadas básicamente por 3 factores:

  1. La diferente resistencia a la erosión de los diferentes paquetes de rocas superpuestas.
  2. La inclinación de los estratos, la cual llega a originar auténticos relieves en cuesta (Partida de Majones).
  3. La dirección de algunas fracturas (fallas y diaclasas), constituyen un factor muy importante, sobre la dirección que siguen la mayoría de los barrancos que desembocan en el río.

El Circo de La Safor

Aproximadamente, tiene una forma de herradura abierta hacia el Norte, con una longitud máxima de unos 2,4 km (de Sur a Norte, hasta el río) y una anchura máxima de unos 2 km (de Oeste a Este).

Desde la cima (1.013 m s.n.m.) hasta la base de la Cantera grande (200 m s.n.m.), existe un desnivel superior a los 800 m, con una fuerte pendiente con un valor medio de un 44 %, valor que, en los escarpes de su parte más alta, especialmente entre los 750 m s.n.m. y la cima aumentan de forma espectacular, acercándose a la vertical, contribuyendo a darle una espectacular grandiosidad a este paraje excepcional.

La estructura de la Safor es una falla inversa por la que las dolomías del interior del Circo y las dolomías y calizas de los escarpes de la parte más alta, que son muy rígidas, llenas de grietas y muy permeables, se han corrido hacia el Norte sobre las margas amarillas de Les Majones-Font de la Mata, que son rocas muy plásticas (muy deformables), e impermeables.

Las peculiares propiedades mecánicas de estos dos paquetes de rocas nos proporcionan la explicación de cómo se pudo formar este espectacular circo: no es un cráter, ni una caldera, ni tiene nada que ver con fenómenos volcánicos. Tampoco es de origen glaciar (aunque su forma recuerde vagamente la de los circos glaciares).

Para llegar a originar el Circo colaboraron varios factores:
Como las dolomías y calizas del Circo están muy agrietadas, debieron estar muy afectadas por la disolución de las aguas subterráneas (que por otro lado sabemos que eran y son muy abundantes aquí), lo que originaría una montaña muy karstificada (toda llena de cuevas, galerías,… fenómenos de los que todavía tenemos buenos testimonios en el Circo y Racó del Duc).

Estas rocas muy agujereadas en algún momento originarían grandes hundimientos, lo que proporcionaría una gran cantidad de fragmentos rocosos calizos en sus laderas, hundimientos que llegarían a constituir auténticos desprendimientos de bloques en las pendientes fuertes (pendientes de gran inestabilidad a la que contribuiría la fuerte erosión del Serpis) cuando tuvieran por debajo las margas mucho más inestables, como lo podemos observar actualmente en la Fuente de la Reprimala donde se han instalado telas metálicas protectoras de los desprendimientos.

Los fragmentos serían evacuados por el río Serpis y por los barrancos que a él van a desembocar. La evacuación sería favorecida en los puntos en los que la erosión dejara al aire las margas amarillas por ser estas rocas mucho más fáciles de erosionar.

Origen de las fuentes y los repliegues

Para que aparezca una fuente se precisan 4 factores básicos:

  1. Una alimentación suficiente de aguas de lluvia o de deshielo. Dado que en Vilallonga la pluviosidad es superior a los 800-850 l/m2, dispondremos de una recarga suficiente de las aguas subterráneas.
  2. Que exista una roca permeable en la que se almacenen las aguas infiltradas de la lluvia. Aquí tenemos un espesor de más de 700 m de las dolomías arenosas de la cantera y de las calizas y dolomías de la parte alta del Circo, rocas que además están muy agrietadas, favoreciendo mucho su permeabilidad.
  3. Que por debajo de la roca permeable tengamos una roca impermeable con suficiente espesor para no dejar pasar el agua. También aquí contamos con las margas amarillas (que podemos ver en la Fuente de la Mata y Azud del Forn), que tienen un espesor de más de 250 m, aunque este valor se vea reducido en muchos puntos ya que las margas están afectadas por la falla.
  4. Que la roca permeable, llena de agua, quede expuesta al aire (para que puedan salir las aguas por su gravedad), hecho que se da muchas veces por las fuertes pendientes de sus laderas.

Este es el origen de la Fuente de la Reprimala, de la Fuente de la Safor, de la Fuente de la Mata y de la Cesquera (o Serquera).

En otras fuentes que están a menos altura, a la orilla del río, como la de los Cinco y la de Botero, cambia la roca permeable por las calizas bien estratificadas en estratos gruesos del Jurásico Superior (que se ven en la parte media y alta de la Sierra de la Cuta) y la roca impermeable infrayacente por las margas y calizas amarillas, en estratos finos, también jurásicos, que se pueden observar en la parte baja de la Fábrica de la Mare de Déu y a la salida del segundo túnel , donde por su comportamiento tan plástico han dado lugar a un conjunto de interesantes repliegues en acordeón o zig-zag.

El anticlinal de la Sierra de la Cuta

Este anticlinal, modelado sobre las calizas del Jurásico Superior, tiene el núcleo aproximadamente en las partes altas de la Sierra de la Cuta, donde se pueden ver los estratos horizontales o subhorizontales.

Se puede observar la estructura desde la Fábrica de la Mare de Déu (el lugar óptimo) hasta el Azud del Forn.

Los fósiles de la Fuente de la Mata y el Azud del Forn

Dentro de las margas amarillas del Cretácico Inferior se encuentran abundantes ejemplares de: Ammonites, Lamellibranquios, Braquiópodos, Belemnites, Equínidos, Nautílidos, Coralarios, etc.

7. LA FAUNA

La riqueza faunística de este lugar es muy alta debido a la confluencia en un espacio no muy grande de diferentes ecosistemas (paredes rocosas, secanos, cultivos de cítricos, río, etc.) y a la moderada presión antrópica sobre ellos.

En las aguas del río habitan especies como la carpa (Cyprinus carpio), de la cual abundan especialmente individuos de la variedad denominada carpa de espejos, el cachuelo (Leuciscus pyrenaicus) y el barbo (Barbus bocagei bocagei), ambos endémicos de la Península Ibérica, la anguila (Anguilla anguilla) muy apreciada en la gastronomía tradicional, el carpín dorado (Carassius auratus) y la trucha arco iris (Salmo gairdnaerii), ésta última introducida por su valor como especie para la pesca deportiva, debido a lo cual este tramo del río se encuentra acotado para la pesca.

En el río y en las fuentes que lo alimentan podremos encontrar, entre otros muchos invertebrados acuáticos, un crustáceo muy interesante por ser un endemismo valenciano, la gamba de agua dulce (Dugastella valentina) con la cual solía prepararse un plato muy típico, la gambeta amb bledes.

Dentro del agua del río veremos la rana común (Rana perezi), endémica de la Península y que será el más numeroso de los anfibios, y alimentándose a menudo de ésta o de pequeños peces la culebra viperina (Natrix maura). En los remansos y azudes no será difícil descubrir la polla de agua (Gallinula chloropus) y la buceadora rata de agua (Arvicola sapidus). En las zonas con más corriente y sobre las piedras que emergen del agua encontraremos la lavandera blanca (Motacilla alba) y la lavandera cascadeña (Motacilla cinerea) para la cual el río constituye uno de los pocos lugares de cría de la comarca. En las ramas de la vegetación cercana al agua se sitúa el martín pescador (Alcedo atthis), buscando pececillos a los que captura mediante un rápido chapuzón. Más difíciles de ver pero no de ori son el ruiseñor bastardo (Cettia cetti) y, en primavera y verano, el ruiseñor común (Luscinia megarhynchos) que acompañará nuestro paseo con su melodioso canto.

En las paredes rocosas situadas cerca del río y en el Circo de la Safor suelen situarse especies interesantes como el gorrión chillón (Petronia petronia), el avión roquero (Riparia riparia), el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), el roquero solitario (Monticola solitarius), el búho real (Bubo bubo), el cernícalo (Falco tinnunculus), etc.

En los restos de antiguos cultivos de secano y también en las vertientes montañosas no transformadas encontraremos reptiles como el lagarto ocelado (Lacerta lepida), la lagartija colilarga (Psammodromus algirus), la lagartija ibérica (Podarcis hispanica), el eslizón ibérico (Chalcides bedriagai), y serpientes como la culebra de herradura (Coluber hippocrepis), la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus), la culebra de escalera (Elaphe scalaris), la culebra lisa meridional (Coronella girondica) o la víbora hocicuda (Vipera latasti), el único de los reptiles realmente peligroso por el veneno de su mordedura.

En los troncos viejos de los algarrobos nidifican el pito real (Picus viridis), el mochuelo (Athene noctua), y el carbonero común (Parus major) entre otros. En las pinadas encontraremos el herrerillo capuchino (Parus cristatus), el carbonero garrapinos (Parus ater), el mito (Aegithalos caudatus), la oropéndola (Oriolus oriolus), etc.

En la vegetación, junto a las higueras que crecen al lado de la acequia de conducción de agua de la Fábrica del Infern nidifica una especie, el curruca capirotada (Sylvia atricapilla), muy rara como nidificante en la comarca y que encuentra aquí el habitat idóneo para permanecer durante todo el año. También veremos una gran cantidad de fringílidos (verderones, verdecillos, pinzones, jilgueros, etc.) en los cultivos de cítricos de los meandros.

Hay otras especies muy interesantes que se encuentran en el Racó del Duc pero que son difíciles de ver por ser escasas o por sus costumbres nocturnas, tales como el gato montés (Felis silvestris), la gineta (Genetta genetta), el turón (Mustela putorius), la comadreja (Mustela mustela), el jabalí (Sus scrofa), el águila real (Aquila chrysaetos), el águila perdicera (Hieraetus fasciatus), etc.

8. LA VEGETACION

La Vegetación de la Montaña

Se trata de la típica vegetación mediterránea: árboles y arbustos en general perennifolios y esclerófilos, es decir, de hojas pequeñas, duras y a menudo espinosas, para ahorrar agua a lo largo del período estival. La estructura de la vegetación varía según su localización, pudiendo distinguir varios estadios degradativos, dependiendo de la acción de los incendios en estos últimos años, así como de su situación en solana o umbría.

Así, debido a la acción de los repetitivos incendios forestales ocurridos en la zona, es escasa su vegetación arbórea. Únicamente algunas pinadas de pino carrasco (Pinus halepensis) de poca extensión, junto con algunas agrupaciones de ejemplares jóvenes de carrasca (Quercus rotundifolia) que, de forma dispersa aparecen por el paraje, nos recuerdan lo que en otros tiempos serían extensas formaciones boscosas. Menos abundante es el fresno de flor (Fraxinus ornus), árbol caducifolio de hojas compuestas, que prefiere los ambientes húmedos y sombreados. Ejemplares de fresno se encuentran dispersos por el Racó del Duc, especialmente en las vertientes de umbría. En algunos barrancos se encuentran agrupados formando fresnedas que en primavera destacan por sus racimos de flores blancas. En las partes altas del interior del Circo de la Safor aparecen especies como el arce (Acer opalus var. granatensis), el tejo (Taxus baccata) y la escabiosa de Cavanilles (Scabiosa saxatilis).

Entre los arbustos abunda el lentisco (Pistacia lentiscus) y la cornicabra (Pistacia terebinthus). La cornicabra es un arbusto botánicamente próximo al lentisco pero caducifolio, su nombre se debe a unas agallas que produce en forma de cuerno. Otros arbustos también abundantes son el enebro o cada (Juniperus oxycedrus), la coscoja (Quercus coccifera), planta próxima a la carrasca pero con hojas de un verde más nítido, la aliaga (Ulex parviflorus), arbusto fuertemente espinoso y con flores de un color amarillo intenso que dan color al paisaje invernal.el brezo (Erica multiflora) de hojas reducidas y flores de color rosa pálido y el palmito (Chamaerops humilis), única palmera autóctona de la Península Ibérica. En primavera destacan en el paisaje las grandes flores blancas o rosas de las jaras (C. albidus, C. salviifolius, C. monspeliensis). Entre las plantas aromáticas, mayoritariamente de la familia de las Labiadas, son abundantes el romero (Rosmarinus officinalis) con sus flores azuladas nítidamente bilabiadas, el tomillo (Thymus vulgaris), la ajedrea (Satureja obovata) y, en menor abundancia, la pebrella (Thymus piperella), especie protegida por ser endemismo ibérico-levantino. Otra especie interesante es la sabina (Juniperus phoenicea), de un color verde oscuro y hoja escamiforme semejante al ciprés, arbusto escaso en La Safor, frecuente a partir de la segunda mitad del itinerario.

Una peculiaridad de la vegetación del Racó del Duc resulta la especial abundancia de la higuera (Ficus carica) que, aunque es árbol cultivado, aquí aparece de forma espontánea y a menudo enraizado sobre las mismas paredes rocosas.

El Cultivo

La especial orografía de la zona, con abruptas pendientes, ha hecho que únicamente en las zonas donde estas se suavizan, haya sido aprovechado el terreno por el hombre, haciendo previamente escalonamientos o terrazas, para el cultivo de secano. Es el algarrobo (Ceratonia siliqua) el árbol más significativo de este cultivo. Especie originaria de Oriente Medio, de clima mediterráneo templado, aunque muy resistente a la sequía, es muy sensible a las heladas por lo que no tolera los fríos invernales de tierras adentro. De hojas perennes y tronco irregular ha sido cultivado durante siglos por su fruto: la algarroba. Actualmente, debido a la falta de rentabilidad de la algarroba, se han abandonado estos cultivos, produciéndose una colonización de los secanos por pinos y otras especies del matorral mediterráneo. Sin embargo, al adaptarse muy bien a nuestro clima, se encuentran numerosos ejemplares de algarrobo que, de forma espontánea, forman parte de la vegetación de montaña.

Tierras adentro, ya cerca de l'Orxa, son los olivos (Olea europaea) los que sustituyen a los algarrobos.

En las dos áreas donde el río describe meandros, se encuentran los únicos cultivos de regadío existentes: los naranjos (Citrus aurantium).

En la "Fábrica de Luz" del Infern se localizan los únicos ejemplares de pino piñonero (Pinus pinea) del paraje, así como un cedro (Cedrus atlantica). Las hojas de las dos especies son aciculares pero mientras que las del pino son largas y se agrupan a pares, en el cedro son cortas y agrupadas en gran número. El conjunto constituido por los pinos piñoneros y el cedro es muy singular. En los alrededores de la central hidroeléctrica se encuentran otras especies arbóreas caducifolias como el almez (Celtis australis), el ailanto (Ailanthus altisima), y diversas especies de árboles frutales como el albaricoquero, el ciruelo, el almendro… plantados por el hombre.

La vegetación de ribera y acuática

Junto al cauce del río Serpis, aparece otro tipo de vegetación, dependiente del agua, llamada vegetación de ribera. Entre los árboles de la misma destaca el chopo (Populus nigra) y, en menos proporción, el álamo blanco (Populus alba), los dos caducifolios, fácilmente distinguibles entre sí por las hojas, puesto que el álamo blanco adquiere un aspecto plateado, mientras que el chopo queda totalmente verde. Diversas especies de sauces (Salix eleagnos, S. fragilis) están también presentes en algunos tramos del río, así como la abundante adelfa (Nerium oleander), de grandes flores rosadas. Es una planta venenosa tanto para el hombre como para el ganado. Esta especie está presente en toda el área mediterránea, en ríos y ramblas. Junto a ésta resulta fácil encontrar el tamarisco o tamarindo (Tamarix gallica), y la zarzamora (Rubus ulmifolius). Siguiendo el curso del río, abundan los cañares, formaciones monoespecíficas de caña (Arundo donax). Se trata de una planta de origen asiático introducida hace muchos años por su utilidad ligada a la actividad agrícola. De flores estériles, se reproduce a través de rizomas subterráneos.

Muy cerca de la corriente del río aparecen de forma dispersa formaciones de carrizal. Se trata del carrizo (Phragmites australis), un tipo de caña no tan alta pero más estilizada que requiere la presencia de agua, al menos de forma estacional. Ocupando el mismo nicho ecológico, también en la orilla del río es fácil encontrar la espadaña o enea (Typha latifolia), con unas largas hojas, siendo muy característica su inflorescencia en forma de espiga cilíndrica de color marrón. En la orilla del río es frecuente encontrar el berro (Roripa nasturtium-aquaticum) y el apio bastardo (Apium nodiflorum) y, ya dentro del agua, columpiándose a favor de la corriente, se encuentran las espigas de agua (Potamogeton natans y P. pectinatus).

Los Helechos

El Racó del Duc destaca también por la variedad de helechos. Se conocen, al menos siete especies distintas. De entre todos, destaca por el tamaño de sus hojas o frondes el helecho común o helecho hembra (Pteridium aquilinum), planta colonizadora de secanos y ambientes con una cierta humedad edáfica. Las hojas se secan en invierno. El resto de los helechos, todos de mucho menor tamaño, viven en ambientes muy distintos. Así, mientras que la doradilla (Ceterach officinarum) es el helecho más adaptado al ambiente seco y soledado, otros como el polipodio (Polipodium vulgare) son más exigentes en sombra. Un ambiente muy particular es el del culantrillo de pozo (Adiantum capillus-veneris), el cual siempre vive en ambientes húmedos con goteo de agua.

 



 

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