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La etimología de los países se me antoja totalmente fascinante.
El nombre de las naciones a menudo dice mucho de sus pueblos. No todos
los estados muestran en sus denominaciones oficiales una acepción
clara de su origen pero hay otros que son francamente significativas.
Albania quiere decir nido de águilas. Eso tiene que ver mucho con
que ese estado europeo sea fundamentalmente montañoso y por tanto
resida en él un elevado número de estas aves. Cuando los
romanos conquistaron la Península Ibérica vieron que había
muchos conejos en ella. Por eso la bautizaron Hispania, es decir tierra
de conejos y el término Hispania ha evolucionado hasta llegar al
actual España. Otras etimologías hacen referencia a un determinado
factor geográfico, como pueda ser Finlandia -el país de
los lagos-, Países Bajos -tierras bajas-, Yugoslavia -la tierra
de los eslavos del sur-, Euskadi -el bosque de los vascos- o el Japón
-el Imperio del sol naciente-. Otros se denominan oficialmente de una
forma concreta en honor a alguien -Colombia en honor a Cristóbal
Colón, o la República Bolivariana de Venezuela en honor
a Simón Bolívar-. Argentina tiene que ver con la importante
cantidad de argento y de riquezas que atesoraba el país en sus
inicios. A otros, como la República Dominicana o el Estat Valencià,
es la capital en torno a la cual nacen la que les otorga el nombre.
Josue Damia Ferrer i Ortells.
jdferrer@ozu.es
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