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Robert Llorca.- Después de unos meses de obras, la calle Major
está libre de tráfico. Sólo transitan paseantes con bolsas
de la tienda de zapatos, de ropa o de música, mujeres con los carros del
niño y jóvenes que miran escaparates. La calle Major no es lo que
era. Se han acabado el ruido de los coches, el problema de aparcamiento, las aceras
llenas. Ahora es una calle peatonal llena de gente y tiendas.
| "La gente puede ir de compras con toda tranquilidad,
ocupando toda la calle" |
Los comerciantes estaban muy preocupados sobre qué pasaría
después de las obras, si mejoraría la afluencia de gente o no. Ahora
la mayoría piensa que ha sido un acierto hacer un paseo libre de coches
porque han notado un aumento de clientes. "La gente puede ir de compras
con toda tranquilidad, ocupando toda la calle y mirar escaparates sin preocupaciones
de coches", explica Lola Melo, dependienta de una joyería.
La mayoría de los clientes vienen de las localidades
de la comarca con sus propios vehículos. Ahora ya no pueden aparcar en
la misma calle Major, pero pueden dejar el coche en el nuevo párking, con
480 plazas. El aparcamiento del Riu Serpis permite aparcar en la entrada del Passeig
e ir andando hasta la zona de compras. También existen párkings
gratuitos en las entradas a Gandia.
Miedo
"Al principio teníamos miedo. Pensábamos
que afectaría negativamente al negocio porque somos cómodos y queremos
ir hasta el mismo centro de compras, pero los clientes han respondido bien",
dice José Luis Faus, propietario de Casa Boix. Las obras fueron un punto
negativo de la peatonalización. Los clientes y las ventas bajaron mucho.
La calle Major parecía un circuito de obstáculos, los inconvenientes
para acceder a las tiendas eran patentes. Pero con la calle peatonal, la afluencia
de público se ha recuperado, y los comerciantes piensan que ha valido la
pena.
José Luis Pastor, de Casa Pastor, ha obsevado de manera
objetiva la mejora para su tienda."Hemos incrementado el tráfico
de clientes y lo hemos visto por el aumento del número de tickets, es decir,
hay más gente que pasa y compra". Y espera que "seguirá
aumentando en uno o dos años hasta que se consolide como un punto de compras.
Y si hiciesen más párkings y se mejoraran las comunicaciones para
acceder al centro de la ciudad, todavía lo notaríamos más".
Pero todos los comerciantes no piensan lo mismo. Algunos opinan
que todavía es pronto para afirmar la mejora y otros piensan que los beneficios
no han cambiado respecto antes de la peatonalización, aunque dicen que
ha beneficiado a la gente que pasea y compra en la calle Major.
Y
un grupo reducido de propietarios explica que no han observado ninguna mejora,
incluso ven desventajas, como por ejemplo, los problemas de aparcamiento de los
clientes y los de carga y descarga del material. "Antes pasaba mucha gente
con el coche, aparcaba, entraba en la tienda y cogía el paquete. Ahora
sólo pasan las madres con los coches de niños, bicicletas y patines",
comenta con cierto malestar el propietario de la relojería Sendra.
En definitiva, los comerciantes están mayoritariamente
satisfechos de que la calle Major sea peatonal. Hay más afluencia de gente
y más compras. Después de las obras, el balance es positivo y han
recuperado, incluso aumentado, los beneficios.
Sólo hace falta darse un paseo per la calle Major para
observar el río de gente que sube o baja mirando los escaparates, entrando
con las manos vacías en las tiendas y saliendo con bolsas. Los gandienses,
la comarca y los turistas han ganado una calle a los coches y un lugar tranquilo
para relajarse y comprar sin preocupaciones.
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