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La Estancia Argentina. Caza Variada.

El "Gaucho" el Caballo y el "Ñandú"
~ de lo primitivo a lo nuevo y otras cacerías ~

"La Blanca" es una más de las tantas estancias Argentinas que adornan La Pampa., donde todo habla de la infinita magnitud del creador. Sin alambrados ni límites naturales de montañas o bosques. Fácil es advertir la lucha titánica que esos colonos, Españoles principalmente, libraban contra las inclemencias del tiempo, animales y nativos. Durante los primeros tiempos todo fue precario. Quienes persistieron merecen el homenaje de un poema y no el calificativo de usurpadores con que ciertos demagogos los gratifican desde sus cómodos bufetes.

En estas Estancias primitivas se han hecho hombres muchos de los grandes conductores de la Nación. De ellas emergieron también grandes políticos que contribuyeron al engrandecimiento de la Patria. Fue, y es, un timbre de honor ser estanciero. Con esfuerzo y temerario trabajo, han construido todo lo que hoy representa la GRANDEZA NACIONAL.

El estanciero moderno esta enamorado del progreso, de la limpieza, del orden y de la disciplina. Levanta hermosas mansiones. Bellos bosques y toda clase de comodidades. De igual modo viven los empleados de estos establecimientos. Todos fincan honor y prestigio, en la fama de sus productos ganaderos y, hoy, también lo hace con un agregado indispensable: El Turismo de Estancias. El Coto de Caza ¡de lo primitivo a lo nuevo!

El "Ñandú", semejante al Avestruz Africano, pero más pequeño, de gris plumaje y con tres dedos en cada pie en lugar de dos, es un ave corredora, de gran velocidad, de plumas sueltas y flexibles. Tiene piernas muy largas y robustas. Excelente nadadora. A sus pollos se los llama "Charabones" y también "Charitos". De gran fuerza destruye, a patadas y picotazos, los ofidios y devora las mangas de insectos. Las bandadas se despliegan en semicírculo, entre 60 y 70 animales por cada una y corren, libres, por La Pampa. Desde la época colonial el deporte predilecto del "Gaucho" Argentino fue cazarlo. Lo hacía, particularmente, con "Boleadora" (composición realizada con dos o tres piedras, redondas y forradas en cuero, sujetas fuertemente a sendas guascas, que se arrojan al cuello o patas del animal para aprehenderlo - generalmente desde un caballo) . Las plumas de la cola, de los alones y los plumones del pecho son muy apreciados (frecuentemente se utiliza para decoración, instrumentos de limpieza o "plumeros", etc. . .). Su carne, y huevos de enorme tamaño, resultan extraordinario, refinado y sabroso alimento. Da cabal idea del significado, esfuerzo y gozo, que esta práctica cinegética supone al deportista, el hecho de durar -cuando menos- una semana íntegra cada batida. Hoy esta especialidad, en los cotos de La Pampa Argentina, se lleva adelante con un fusil monotiro de gran precisión : El Ruger Nº 1 . Pues, por estos lares, se sigue sustentando el criterio que indica que las piezas de caza deben ser cobradas con un certero y efectivo disparo. En Argentina se denomina "Caza Variada" .

Una vez más la partida de caza se componía, casi, de los mismos amigos, que el lector - también amigo - ya conoce: Eduardo Carlos Arguiñón ("El Español "), Jorge Raúl Ferreras ("El Peludo Aindiado ") Pablo Javier (sin alias conocido) y yo que, cuando menos, no debía preocuparme esta vez por dos cosas : Mi mujer Carla y un seudónimo, siempre molesto por cierto. Ese fenómeno natural, que redondea el contorno de todas las cosas, hoy también nos acompaña. Bruma, densa, trajo el lunes 25 de Mayo. Fiesta de la Patria Argentina. Una extraña sensación de melancolía y soledad nos invade a todos. Como si el tiempo y los hombres en vez de modificar el estado de las cosas, se empeñara en perpetuarlo. Pero lo cierto es que no viajamos hasta el centro justo de la Pampa Argentina (más de dos mil Km. desde la Capital del país -Buenos Aires-) para tratar olvidos históricos. No señores. Se disipó la bruma y un helado viento patagónico sopló con renovados bríos, saludándonos a todos en nuestra llegada. Nuevamente el 4 x 4, bien pertrechado, nos reunió para ir en busca de nuevos desafíos y dificultades ¡Así es La Caza!.

Luego del café caliente salimos en busca del ripio, primero, y las "picadas" (sendas sinuosas entre bosques), luego, llevados por la certeza y la emoción de alejarnos prácticamente de todo, dejando lo que cotidianamente llamamos civilidad. Ardiendo, se pone el astro rey. Pablo Javier prepara el campamento. Lo hace muy bien, como siempre todo en su exacto lugar. Nada falta. Digno representante de la empresa organizadora. Esta vez nos sorprende pues, no se de donde, hace aparecer un "Greifelt & Co.", de Suhl (Alemania) con dos cañones lisos de calibre 12 y uno de rifle calibre 7.65 R ¡Que Arma!

Decidimos "Hacer Noche". Refulgente luce nuestro "Fogón", en esta oportunidad con un hermoso "Asado Criollo" sobre él (es la típica comida del país, costillar vacuno de extraordinario sabor y la inefable particularidad de no producir hastío jamás). Los virtuosos del tiro, máxime cuando todos lo sabemos, hacen las delicias de cazadores y los que no lo son. En eso estaba Arguiñón (El Español). Ferreras en los pormenores del "Asado". Yo pienso. Tomo apuntes. Existo.

Decir que la cena estaba espectacular, es quedarse corto. Los huesos pelados fueron muda y contundente evidencia. Con la última olla de café decidimos que al otro día la partida sería después del almuerzo. Las horas de descanso vendrían bien. Y mucho mejor poder mamar todo ese entorno, algo que no se repite muy seguido.

La mañana siguiente parecía dibujada; por lo hermosa. La llegada al casco (casa principal) de "La Blanca" ocurrió después de vadear un riachuelo. No supe su nombre, si es que lo tenía. Convencional y clásico fue nuestro almuerzo, en el magnífico escenario de una y no menos clásica y convencional Estancia Argentina. No se me hizo difícil adivinar en la caras felices de mis amigos que la partida ya debía comenzar. Por las dudas, ninguno olvidó probar si el Dios Baco aún los recordaba ¡Que buen vino tinto el de Calafate!.

En todos los ámbitos existen situaciones o elementos que salen de lo que habitualmente se conoce por normal. Cualquiera pudo haber sido el hito inaugural de la partida. Pero ese Miércoles, 27 de Mayo, no fue cualquiera. Como no sucede comúnmente en la margen derecha del riacho apareció un enrome puma (voz quechua que indica al mamífero americano -carnicero- muy semejante al tigre, pero de pelo suave y leonado).

Yo me situaba en uno de los asientos traseros del bien equipado vehículo. A mi lado Pablo Javier. Conducía Ferreras. Al grito de Puma. . . mi cabeza se volvió tan velozmente -por su propia voluntad- que casi me disloco el cuello. "El Español" ya se encontraba en tierra firme, hubiera jurado que en ese preciso lugar había nacido. El eximio profesional, el hombre de una puntería casi infalible, tenía su Mauser 300 -WM- encaró perfectamente hacia la fiera, a distancia de 60 metros. Lo propio ocurría con Jorge R . Ferreras y (el para mi debutante) Pablo Javier, cuya Greifelt & Co. resplandecía con sus tres cañones orientados en igual sentido. Yo permanecía quieto en mi butaca, observándolo todo. El Puma, indeciso, yergue las orejas, alza la cabeza, intenta huir. Mas no se mueve. En presencia de ese cuadro majestuoso, con el fondo magnífico de La Pampa, nos encontrábamos todos. ¿No escucho disparos? me preguntaba. Transcurren segundos. Son horas para mi. Se incorpora Arguiñón y, con él, Pablo Javier y Jorge Ferreras. El gran felino era una hembra y con ella su pequeña cría. Bajaron las armas, en pacífica actitud, miráronse y asintiendo todos el gesto de todos, toma palabra "El Español "y me dice : LO IMPORTANTE NO ES CAZAR, SINO ESTAR CAZANDO.

Lo primero que hice fue cortar tres ramas para efectuar una tradicional ceremonia de los cazadores alemanes y austríacos, a modo de respeto hacia la pieza abatida, que en esta oportunidad no lo había sido por el linaje de estos hombres ejemplares. Mi respeto hacia ellos y todos los que, como ellos, han comprendido la remanida frase : Cazar, racionalmente, es Cazar de verdad.

Crónica de una incursión por La Pampa Argentina, realizada por el reconocido guía Italiano Pietro Prospero Vittorio Scianna, durante la temporada 1998 (tour cinegético de la empresa T. A. P. A. S. A. - )
26- 10- 1998 (libro de apuntes del autor)

 



 

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